Tú, dios de la emoción y el caos.
Tú, dios extraño y ambiguo, extranjero portador de extrañeza
¿cómo reconocerte si no te reconoces?
Tú que mueres todos los inviernos y naces en primavera.
Tú, que te consideras aliado de mujeres y esclavos,
¿cómo has de liberarte a ti mismo?
Tú, que en tu recorrido por los mares,
llegaste a una isla y te serviste de piratas para acercarte a ella.
Tú que te fiaste y quisieron venderte como esclavo.
También eras tú, cuando hiciste sonar las flautas invisibles para llenar de hiedra el barco.
Fuiste tú también quien hizo que los piratas se arrojasen al mar enloquecidos y asustados.
Pero, no fuiste tú quien se halló destinado, eternamente,a expiar su culpa.
Fue tu historia la que se propagó y tu poder el que permaneció.
Tú, amigo, ¿cómo reconocerte si no te reconoces?
¿cómo hacerte ver que eres tú?
Ménade,
a quien inspiras una locura mística
martes, 29 de diciembre de 2009
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